Guía
Cómo se come de cura: la nota del Cura y sus criterios
Comer de cura es comer bien de verdad: buen producto, bien tratado, a un precio que se entiende y en un sitio al que apetece volver. No hace falta mantel de hilo ni menú degustación. Un guiso de cuchara en una taberna puede ser de cura y un restaurante con estrella puede no serlo.
Cada visita del Colmao termina con una de estas tres notas.
Las tres notas
Comer de cura. El sitio cumple en todo lo que importa y el Cura volvería pagando de su bolsillo. Es la única nota con la que se publica una visita con el nombre del local.
De seminarista. Hay cosas buenas y se nota oficio, pero falta algo: un punto de cocción que se escapa, una sala desbordada o una cuenta que no cuadra con lo que llega al plato. Se cuenta lo aprendido, sin dar el nombre del sitio.
De Cuaresma. Penitencia. No se recomienda. Tampoco lleva nombre: se cuenta qué falló para que sirva de lección a quien cocina y a quien sale a comer.
¿Por qué solo se nombra lo bueno? Porque una visita es una tarde, y una tarde mala la tiene cualquier cocina. Recomendar con nombre es una responsabilidad; hundir a un negocio por un día torcido no ayuda a nadie.
Qué mira el Cura
La nota sale de seis cosas, las mismas que se miran desde dentro cuando se dirige un restaurante.
- El producto. Si la materia prima es buena y se reconoce en el plato. Un buen tomate en verano no necesita ayuda; uno de cámara en enero no se arregla con aceite.
- La mano. Puntos de cocción, sazón, temperatura de salida. Si el arroz está en su punto, si la fritura no chorrea, si la salsa liga.
- La sala. Si te atienden con conocimiento y a tiempo, si saben explicar la carta y si los platos llegan con su ritmo.
- La casa. El local, la limpieza, el ruido, la comodidad. No se pide lujo; se pide que se pueda comer a gusto.
- Lo que vale. Si lo que pagas tiene sentido con lo que comes. Un menú barato puede ser caro y una cuenta alta puede estar justificada.
- Las ganas de volver. La prueba final. Si al salir ya estás pensando en qué pedirás la próxima vez, es de cura.
Cómo se hacen las visitas
El Cura va como un cliente más: reserva como cualquiera, pide de la carta y no avisa de quién es. Cada visita lleva la fecha, porque los sitios cambian: de cocinero, de dueño o de proveedor. Una nota vale para el día en que se comió.
Las visitas del blog antiguo, de 2016 a 2019, se puntuaban con otro sistema, del 1 al 5 por apartados. Se han conservado tal y como se escribieron, con su fecha.
¿Conoces un sitio donde se come de cura?
Las próximas visitas se anuncian cada domingo en La Mesa del Cura. Si quieres proponer uno, escribe a hola@elmetodo360.es con el nombre y qué pedir.